Aceite Esencial Hoja Guayaba
🌿 Hoja de guayaba
✨ Verde · Tropical · Afrutado · Fresco
Un aroma que sabe a trópico: verde, fresco y con un fondo afrutado que recuerda a la fruta madura. Se destila de las hojas del guayabo, un árbol que nos es familiar en los patios de Centroamérica; este viene de Tailandia. Huele herbal, con matices cítricos y un fondo especiado y amaderado. Es un aceite poco visto en el mercado, ideal para diferenciar tu marca y conectar con el cliente centroamericano.
💚 Ideal para:
- Jabones «de patio» con aire tropical
- Lociones y cremas corporales tropicales
- Velas y sprays de ambiente frescos
💧 Cuánto usar (máximo sugerido):
- Crema o sérum facial: 0,5 %
- Crema o loción corporal: 1 %
- Jabón en frío o de glicerina: 2 %
- Velas: 5 %
⚠️ Cuidado: Hay pocos datos de seguridad: haz una prueba de parche y evítalo en productos para bebés.
🏷️ INCI: Psidium Guajava Leaf Oil
🔎 Alérgenos para la etiqueta: Limonene
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¿Sabías que las hojas de guayaba guardan una historia mucho más antigua que la popularidad de su deliciosa fruta? Hace más de 500 años, los pueblos indígenas de México ya conocían los secretos de este árbol, al que los antiguos nahuas llamaban xalxócotl. Sus hojas eran tan apreciadas que sus usos tradicionales quedaron registrados en el famoso Códice Florentino del siglo XVI, una de las obras más importantes para comprender los conocimientos botánicos de las civilizaciones mesoamericanas. Mientras la fruta era valorada como alimento, las hojas ocupaban un lugar especial en las preparaciones y prácticas tradicionales de aquellas comunidades.
Pero su historia dio un giro extraordinario cuando el guayabo cruzó los océanos y llegó hasta las lejanas islas Filipinas. Allí, una planta originaria de América terminó integrándose profundamente en las tradiciones locales, donde recibió el nombre de bayabas. Sus hojas comenzaron a utilizarse en baños, infusiones y ceremonias cotidianas de cuidado personal, prácticas que todavía forman parte de los conocimientos populares filipinos. Así, un árbol nacido en los trópicos americanos logró convertirse en parte de la identidad cultural de pueblos separados por miles de kilómetros de océano.