Aceite Esencial Limón
🍋 Limón
✨ Brillante · Jugoso · Limpio · Alegre
Como cortar un limón recién bajado del árbol. Brillante, jugoso y alegre, este aceite prensado en frío de la cáscara huele dulce y un poco punzante, como la cáscara recién rallada, y llena cualquier producto de luz y limpieza. Se declara libre de furocumarinas (FCF), así que no mancha la piel con el sol como otros limones prensados. Y su precio es accesible para dar aroma a lotes grandes.
💚 Ideal para:
- Jabones de cocina y para manos
- Cremas de manos
- Sprays y limpiadores para el hogar
- Velas y wax melts, mejor con un fijador
💧 Cuánto usar (máximo sugerido):
- Crema o loción corporal: 1 %
- Jabón de glicerina: 2 %
- Jabón en frío: 3 %
- Velas: 5 %
⚠️ Cuidado: Se oxida rápido y oxidado puede irritar: compra lo que vas a usar en unos meses y guárdalo en frío.
🏷️ INCI: Citrus Limon Peel Oil
🔎 Alérgenos para la etiqueta: Limonene, Citral, Geraniol, Linalool
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¿Sabías que hubo una época en la que tener árboles de limón era una demostración de riqueza, poder y prestigio? Durante el Renacimiento italiano, entre los siglos XV y XVI, las familias más poderosas de Europa competían por crear los jardines más extraordinarios. Entre ellas destacaba la célebre familia Médici de Florencia, que desarrolló una verdadera fascinación por los limoneros y otros cítricos exóticos. Sus jardines reunían variedades raras y sorprendentes, cuyos frutos dorados evocaban las legendarias manzanas de oro de la mitología griega, consideradas símbolos de inmortalidad.
Pero aquella pasión llegó mucho más lejos que una simple colección de árboles. Para proteger sus preciados cítricos de los fríos inviernos europeos, los nobles construyeron edificios especiales llamados limonaie, auténticos palacios destinados a resguardar las plantas. En los jardines de Boboli, en Florencia, todavía existe una de estas impresionantes construcciones, levantada en el siglo XVIII, que continúa protegiendo alrededor de 500 plantas cítricas durante el invierno. Así, una fruta que hoy encontramos en cualquier mercado fue durante siglos un símbolo de lujo, admiración y belleza, tan valiosa que hasta se construían palacios para proteger sus árboles.