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Aceite Esencial Manzanilla

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🌸 Manzanilla romana

✨ Afrutado · Dulce · Suave · Relajante

La flor de las tardes tranquilas. La manzanilla romana tiene un aroma dulce y afrutado que recuerda a la manzana madura y al té de hierbas recién hecho, con un fondo ligeramente amaderado. Es uno de los aceites más suaves y apreciados para productos delicados y rituales de descanso. Es muy difusiva, así que unas gotas bastan para notarla, y su nota de manzana hace única cualquier mezcla floral.

💚 Ideal para:

  • Cremas faciales y para piel delicada
  • Aceites y bálsamos para después del baño
  • Sprays de almohada
  • Jabones suaves con avena

💧 Cuánto usar (máximo sugerido):

  • Crema o sérum facial: 0,5 %
  • Crema o loción corporal: 1 %
  • Jabón de glicerina o en frío: 1 %
  • Velas: 3 %

⚠️ Cuidado: Las personas alérgicas a las plantas de la familia de la margarita pueden reaccionar: haz una prueba de parche.

🏷️ INCI: Anthemis Nobilis Flower Oil

🔎 Alérgenos para la etiqueta: Limonene

🔗 Encuentra la ficha completa, con calculadora de dosis, en: https://calculadoras.miapotecario.com/ingredientes/aceites-esenciales/manzanilla/

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¿Sabías que durante el reinado de Isabel I de Inglaterra existían jardines diseñados para que las personas caminaran sobre las flores de manzanilla? En el siglo XVI, los jardineros ingleses descubrieron que la manzanilla romana, una pequeña planta de flores blancas y aroma delicado, podía formar suaves alfombras verdes que liberaban una agradable fragancia al ser pisadas. Su popularidad fue tal que comenzaron a crear senderos, pequeños prados e incluso asientos naturales cubiertos de manzanilla, donde los nobles podían descansar rodeados de su perfume.

Pero esta curiosa costumbre también inspiró a uno de los escritores más famosos de la historia. William Shakespeare mencionó la manzanilla en su obra Enrique IV, haciendo referencia a la creencia de que cuanto más se pisaba, más vigorosamente crecía. Aquella humilde flor se convirtió así en un símbolo de humildad, fortaleza y perseverancia. Lo más sorprendente es que esta tradición no ha desaparecido por completo: en los famosos Jardines Botánicos Reales de Kew, en Londres, todavía se conserva un asiento cubierto de manzanilla, como recuerdo de aquellos jardines perfumados de la época isabelina.